es constitucional, no confundas

Yoshiyama en campaña

Publicado: 2012-01-15

Domingo 21 de noviembre de 2010. Diario 16  publica una portada bomba: Jaime Yoshiyama comenzaba a ser el hombre que cortaba el jamón dentro del fujimorismo. Y el apartado era nada menos que Santiago Fujimori, el hermano del líder del partido.

El Chino está en Santiago

Este fue el lema utilizado por Santiago Fujimori para su campaña electoral en 2006, mientras que la suerte de la extradición de su hermano Alberto se decidía en Japón.

Era el reentré de Santiago a la política, luego de una década fuera de ella. En los primeros años del fujimorato, de acuerdo con el libro de Sally Bowen "El Expediente Fujimori", tuvo varias funciones: supervisión de la inversión extranjera, coordinación de las visitas al exterior y algunos temas legales (es abogado con estudios de postgrado en Japón).

Otra función crucial fue la selección de ministros y funcionarios claves. Dos de los personajes importantes de la década de 1990, Víctor Joy Way (preso años después por temas tributarios) y Martha Chávez, fueron reclutados por él.

En abril de 1996, junto con el Presidente del Consejo de Ministros Dante Córdova, Santiago sería echado del entorno de Palacio de Gobierno. En ese entonces, Caretas indicaba lo siguiente:

ESTA semana, según sus amigos, Santiago Fujimori Fujimori comentó irónicamente:

"Ahora espero que la gente piense que Santiago Fujimori nunca existió, que fue una operación sicosocial".

Esa punta de humor, tan desconocida como sus otras características personales por el común de los peruanos, alude al otro personaje invisible del régimen, el "asesor" del SIN, Vladimiro Montesinos.

La pulla es indirecta pero manifiesta y seguramente merecida.

Es que Santiago parece haber sido víctima de una intriga que tiene como telón de fondo la baja de la popularidad del Presidente.

Este, debidamente estimulado, cree haber encontrado responsables entre quienes propiciaban una actitud menos autoritaria por parte de su gobierno.

El apellido y el buen recuerdo que para los fujimoristas (y varios no fujimoristas) tenían de él le valieron una curul.

Un nisei de Huancayo

Jaime Yoshiyama fue reclutado en 1990 por Víctor Aritomi (cuñado de Fujimori, embajador en Japón entre 1991 y 2000 y prófugo de la justicia desde la caída del fujimorato) para dirigir Electrolima, la entonces empresa estatal de distribución de electricidad en Lima. Posteriormente, Fujimori le confió dos ministerios: Transportes y Comunicaciones y Energía y Minas. Aritomi y Yoshiyama provenían del mismo lugar: Huancayo, capital de la región Junín.

Si Santiago era el hombre en las sombras, Yoshiyama era el típico técnico todo terreno. Aquel que se quedó luego del golpe del 5 de abril de 1992, que se sentía cómodo con el supuesto estilo "austero" de Fujimori y que luego pasaría a la primera fila al encabezar la lista fujimorista para el Congreso Constituyente Democrático, entidad que luego presidió durante los 2 años de funcionamiento que tuvo.

Todo ello le valía un perfil de "delfín" de Fujimori que se confirmaba con su postulación a la alcaldía de Lima en 1995.   Una campaña en la que contó “con todo el apoyo” de Palacio de Gobierno, frente a Alberto Andrade, y que terminó en derrota. Un desastre coronado con una performance en el debate de 1995 que muestra lo que no se debe hacer en estos casos. Ello a pesar que Daniel Borobio y Vladimiro Montesinos asesoraron su candidatura.

Luego de la derrota, Fujimori le dio un premio consuelo: el Ministerio de la Presidencia. Una entidad resucitada (se creó con Alan) para que que le quite obras y figuración a Alberto Andrade. Pero en septiembre de 1996, salió del gobierno. Caretas contó cuales fueron las versiones al respecto:

Yoshiyama sale con la imagen de víctima por haber sostenido posiciones razonables tanto en el caso Montesinos como en el haber tratado de evitar hostilidades contra el alcalde Alberto Andrade. En cualquiera de estos casos, el intemperante parecería ser el Presidente.

Pero los círculos fujimoristas y otros analistas sostienen que. al igual que con Santiago, el responsable de su salida fue Montesinos.

Dos perfiles distintos colisionan

Luego de su salida del gobierno, ambos personajes pasaron a la actividad privada, en forma discreta. Ello cambió en 2006 para Santiago. Dentro de la bancada de los 13, tenía una función definida: el perfil técnico y político pasaba por sus manos y las de Rolando Souza. Ellos, en la práctica, eran los líderes del Grupo Parlamentario Fujimorista. En el Congreso, Santiago presidió una comisión para depurar leyes antiguas  y caducas. Un trabajo de simplificación administrativa que empataba con su personalidad.

Yoshiyama volvió a la vida pública en 2010. La CADE electoral fue el escenario de su reentrée liderando el equipo técnico de Keiko Fujimori. Y es una semana después que se produjo la disputa que sacó a Santiago de su rol estelar. De hecho, terminó postulando en Lima Provincias para su reelección parlamentaria, que no obtuvo.

Quizás un hecho ocurrido en 1995 y rescatado por Yuzuke Murakami y Rodrigo Barrenechea para Anti Candidatos termine de explicar esta disputa. Fujimori le encargó a Yoshiyama la elaboración de la lista parlamentaria y escogió básicamente a perfiles técnicos y limeños. Santiago repensó la lista e incluyó a líderes y caciques locales, lo que permitió una mejor performance en la elección al Congreso de aquel año. Pero si en 1995 Alberto respaldó a Santiago, en 2010 Keiko dependía de Yoshiyama.

No sería la última salida del entorno de Keiko Fujimori. En buena parte, el apartamiento de Absalón Vásquez y la renuncia de Renzo Reggiardo tuvieron como fuente la influencia creciente del ex delfín en la heredera. Y aún habría más.


Escrito por

José Alejandro Godoy

Investigador en temas de democracia y derechos humanos. Editor del blog Desde el Tercer Piso. Columnista en Diario 16. Conductor de Pasando Revista en La Mula.


Publicado en

2011: Odisea de una campaña

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