PREVIOUSLY ON 2011: Luego de meses de campaña entre decencia vs. corrupción y clientelismo vs. obras con honestidad, Alex Kouri salió de carrera por sus propios errores. En teoría, todo quedaba servido para Lourdes Flores, pero ya aparecía desde atrás Susana Villarán.

Dado que este tramo de la campaña fue veloz, es mejor ponerlo en hitos cronológicos que permitan explicar lo que pasó.

CATAÑO: Un tema que ya salía en medio de la guerra con Kouri era el patrocinio profesional que Lourdes Flores hizo a César Cataño, empresario y corredor de  autos investigado por presunto lavado de activos procedentes del narcotráfico. Flores defendió a capa y espada a su cliente, en forma tal que le hizo daño a su carrera pólítica. Peor aún cuando se supo que Cataño mantenía su inscripción en el PPC para septiembre de 2010, según el propio Jurado Nacional de Elecciones.

PATRIA ROJA: Si Cataño era el cuco de Lourdes, la presencia del Movimiento Nueva Izquierda, del que es parte principal el partido maoísta Patria Roja, satanizado por su control del SUTEP, era el de Susana. Desde acusaciones absurdas sobre una presunta vinculación de una regidora con las FARC en Willax TV – desbaratada por Bayly -, pasando por miedos comunistas (de un partido que maneja la Derrama Magisterial como el mejor de los capitalistas) hasta cuestionamientos más fundados como alguna simpatía de PR con “Raúl Reyes”, el impresentable finado líder de las FARC.

PUÑO EN ALTO: Haciendo gala de su nivel, Aldo Mariátegui criticó una foto de Villarán con el puño en alto y la comparó con Abimael Guzmán. Desde las redes sociales le respondieron con fotos como ésta:

De otro lado, Marco Sifuentes le presentó a Alditus casos de candidatos a regidores del PPC que tenían algunas simpatías con representantes del fascismo español e italiano y que, no por ello, se podía considerar a Lourdes como fan de Mussolini.

POTOAUDIOS: Convertido en el principal opositor de Lourdes  Flores (luego se sabría, porque el PPC no lo quiso como candidato presidencial), Jaime Bayly presentó varios segmentos de audios de conversaciones privadas de Lourdes Flores con integrantes de su partido. La frase célebre: “métanse la alcaldía al poto”.

Un claro atentado contra la intimidad de la candidata y la revelación de que el chuponeo seguía vivito y coleando. Cuando se conoció el contenido completo de los audios, los mismos eran tan inocuos que se confirmaron dos cosas: que las conversaciones nunca debieron pasarse y que Bayly, a la larga, terminaría victimizando tanto a Lourdes que le permitió recuperar votos en el AB.

PARENTESIS: BAYLY NO HIZO GANAR A SUSANA: Por el contrario, ya en las últimas semanas generaba el efecto contrario. Veamos algo que señalamos en Desde el Tercer Piso, a raíz de las encuestas que daban una considerable ventaja a favor de Villarán:

Para comenzar, el programa de Bayly tiene su pegada mayor en sectores AB. Y es curioso, viendo las cifras de las últimas encuestas, en Apoyo, en el A gana Lourdes y en la de la PUCP, en el AB también gana la candidata del PPC. Dado que ambas encuestas se han hecho luego de los audios, más bien el efecto de rechazo generalizado al chuponeo le habría hecho remontar a Lourdes la ventaja que tenía Susana en ese sector.

Un segundo punto tiene que ver con la interrogante de cajón: ¿cuán real es la influencia de los medios a la hora de votar? Tres ejemplos claros de que dicha influencia es bajísima: 1990: toda la tele a favor de Vargas Llosa, ganó Fujimori; 2000: Fujimori con la tele comprada, tuvo que hacer fraude para que Toledo no gane; 2001 y 2006: Lourdes no pudo ganar a pesar del apoyo explicito de varios (incluido Bayly).

PRIMER DEBATE: Recordado, sobre todo, por las propuestas de Alex Gonzáles, candidato de Siempre Unidos, quien llevó un helicóptero de juguete para graficar su propuesta de vigilancia aérea para mejorar la seguridad ciudadana en Lima.

¿Lourdes y Susana? Calculando todo, aunque no exentas de errores. Villarán estuvo mejor en el tema de seguridad, pero tuvo un serio problema con los tiempos, sobre todo en su última intervención. Lourdes estuvo más clara en el tema político – y en retrucar a Altuve -, pero le cuesta aterrizar mucho en cuestiones municipales más concretas. Por el formato y por la performance de todos, no hubo un “ganador” claro.

Mientras que Altuve estuvo dedicado a hacer guerra sucia, con varias inexactitudes desmentidas en las horas siguientes al debate.

EL PÁNICO DE PPK: En días previos a la campaña  electoral, PPK alertaba de un presunto peligro económico si ganaba Susana Villarán. El peligro no era tal, se recordó que el entonces pre – candidato presidencial apoyaba al pastor Humberto Lay y, finalmente, el reconocido economista tuvo que recular. Hasta los chicos del IPE, que no son precisamente zurdos, le replicaron a PPK.

GUERRA SUCIA: Tres muestras indicadas por Marco Sifuentes:

- Los Hospitales de la Solidaridad van a desaparecer!!! La Villarán cometió el error de dar una declaración al paso, confusa, sobre los dichosos Hospitales (cuyo nombre es otro insulto: un descarado proselitismo a favor del partido de Castañeda). Inmediatamente el PPC en pleno salió a gritar que los iban a cerrar. Ya se demostró que la propuesta de Fuerza Social para los Hospitales es idéntica a la del PPC, al menos en los Planes de Gobierno. Pero no importa, ya se formó el “Frente de Defensa de los Hospitales”.

- Son mis camiones pero no sé nada. Esta es genial. América Televisión ampaya, de madrugada, a camiones de la Municipalidad colocando carteles contra Villarán en la Vía Expresa; incluso el camión eleva su grúa para que los trabajadores municipales puedan pegar bien los cartelitos que, para colmo, tienen exactamente el mismo formato que todos los carteles municipales (sólo les faltaba el “Construyendo”). Todo grabado. Y sin embargo, en Canal N aparece un anónimo funcionario municipal diciendo que “no pueden existir” las imágenes que todos hemos visto. Y en RPP Castañeda dice que esos camiones sólo pasaban por allí. Claro. A las tres de la madrugada. Y justo decidieron levantar su grúa. Pero no tienen nada que ver. No, señor.

(…)

- No es guerra sucia, es crítica feroz. El otro lado no se salva. Lo que les hacen a ellos sí es guerra sucia (en eso tienen razón) pero lo que le pasa al otro lado, no. La interceptación telefónica a una candidata no es guerra sucia sino “crítica feroz” (?). Esperan que olvidemos que para que Bayly haya difundido (y machaque todos los días) esos audios, primero alguien tuvo que haberlos conseguido. Es decir, alguien tuvo que haber espiado a Lourdes Flores.

Y no sólo eso. Si uno escucha los audios completos -descubiertos esta semana íntegros en YouTube-, queda más que evidente que Lourdes nunca quiso alterar las cifras de Apoyo sino, al contrario, evitar que se las alteren a ella. Pero Jaimito es tan divertido.

DEBATE Y SEMANA FINAL: Lourdes fue una aplanadora. Mostró hambre de ganar frente a una Susana que no respondía a ninguna de las críticas de su rival y que quedó descolocada.

De un lado, Villarán debió más enfática en señalar cual es el rol real que cumplirá el MNI y si es que esta agrupación va hacia un real aggiornamiento. Del otro, Flores dijo algunas inexactitudes, tanto en lo que respecta a Peru Support Group, al que acusó falsamente de senderista (y se había reunido con este grupo de intelectuales británicos), así como en las referencias al plan de FS en relación con el transporte.

El sábado 2 de octubre, las encuestas de la PUCP y de Apoyo que no se podían publicar dieron ventaja a Villarán entre 1 y 3 puntos. Lourdes había acortado diferencias. Pero no le sería suficiente.

28 DE OCTUBRE DE 2010: Luego de varios días de largo conteo de la ONPE debido a una gran cantidad de actas observadas – ver razones aquí – Lourdes Flores aceptó su derrota electoral. Susana Villarán había hecho lo inesperado: era la nueva alcaldesa de Lima.

Previously on 2011: Lourdes Flores Nano decide postular a la alcaldía de Lima, luego de dos derrotas electorales en sus campañas para la Presidencia de la República, obligada por las circunstancias. Sin un candidato natural en el PPC, con pocas opciones de tener el éxito en la carrera presidencial y presionada por varios alcaldes distritales que querían tentar la reelección, Flores Nano se embarcó en una nueva aventura. Sin sospechar que no tendría éxito.

Decencia vs. corrupción

Este era el eje de la campaña electoral municipal temprana en la que se disputaba los votos con Alex Kouri. Y tenía varios flancos débiles que sacarle: sus vladivideos con Montesinos, el proceso judicial pendiente por las irregularidades detectadas en la Vía Expresa del Callao, el ex director de pasquines fujimoristas Pepe Olaya haciendo uno pro Kouri, las cercanías con la gente de Business Track, etc. En fin, Kouri tenía un rosario de anticuchos para ser explotado.

Claro está, el ex alcalde y ex presidente regional chalaco no era manco y apostaba a los sectores populares como su fuerza mayor. En mayo de 2010, comentaba Carlos Meléndez:

Considero que hay una derecha más programática (Flores) y otra más clientelar (Kouri). La primera subraya una visión de gestión de ciudad y adquiere un discurso de administración eficiente y honesta, con severos reparos al clientelismo, pero descuidando las preocupaciones sociales por más que se ensucie los zapatos. La segunda privilegia la labor social (fácilmente politizable como las bolsas de azúcar con la cara de Kouri) a la planificación urbana. Le interesa despertar estereotipos funcionales en la política peruana (recordemos el “Andrade pituco”) y busca un vínculo material con sus electores. La primera anhela un voto comprometido bajo una imagen de honradez. La segunda persigue al elector con necesidades, proyectando una imagen de “mundo popular”.

De allí que Flores respondía con caminatas en sectores populares y contratando a Estanis Mogollón, escritor de varios de los éxitos del Grupo 5, para que le haga una versión particular de El Embrujo para su campaña electoral:

Imagen de previsualización de YouTube

En ese eje, también Lourdes tenía algunos problemas con sus candidatos distritales. Dos eran los complicados: Carlos Burgos en San Juan de Lurigancho era cuestionado por pasar de Lourdes a Kouri a Lourdes en pocas semanas, así como el uso del serenazgo del distrito para sacar a los competidores de sus actividades de campaña. Mientras que Manuel Masías, postulante a la reelección en Miraflores, era el punching ball en las redes sociales por sus políticas sobre espacios públicos y por las “portátiles digitales” que se armaron a su favor. A pesar de ello, Burgos y Masías seguían con las simpatías del respetable, ganando la reelección el primero y quedando segundo el último de los nombrados.

Para agosto, como indicaba Meléndez, el discurso decencia vs.  corrupcion se agotaba, pero la campaña se concentraba en Flores y Kouri, con cierto favoritismo de la primera. Aunque ya asomaban Humberto Lay y Susana Villarán. Hasta que se produjo el hecho inesperado.

Chau Kouri

La segunda semana de agosto fue fatal para Kouri. En esos días, se hizo público un vídeo interno del APRA en el que el candidato Carlos Roca indicaba que su partido apoyaba a Kouri. Como se demostraría en la campaña presidencial, los respaldos de Alfonso Ugarte tendrían un efecto inverso al del rey Midas.

Luego, en el eje decencia – corrupción, Rosa María Palacios desmenuzó su declaración jurada de ingresos, comprobando varias inconsistencias y vacíos en la misma.

Pero finalmente vino la debacle, la hecatombe, el desastre. Comentaba Augusto Álvarez Rodrich:

El problema que enfrenta Kouri es que el Jurado Electoral Especial de Lima Centro le ha exigido, de acuerdo a ley, que en un plazo de dos días naturales acredite que ha vivido en la provincia de Lima por más de dos años continuos antes del 5 de julio pasado. De lo contrario, se despide de la competencia.

El 14 de agosto, Kouri era tachado en primera instancia. El 23 de agosto de 2011, el Jurado Nacional de Elecciones lo mandó a su casa. Ese mismo día, los Kouri boys pusieron de candidato al fujimorista Fernán Altuve, cuya candidatura se incineró por completo cuando vieron en la trastienda del mitin de relanzamiento a Carlos Raffo, el conocido operador de Keiko y Alberto.

Y allí empezaba otra campaña.

Si hubo meses clave en la campaña de Ollanta Humala, fueron noviembre y diciembre de 2010. Allí se configuraron varias de las decisiones que influirían en el rumbo posterior de la campaña electoral.

Los brasileros

Quincena de noviembre de 2010. En la presentación de un libro, me encuentro con una persona bastante cercana al entorno de Humala. Luego de los saludos de rigor, le pregunto por la campaña. Su respuesta fue “yo no estoy a cargo, son otras personas. Lo que te puedo asegurar es que están viniendo brasileros recomendados por el PT para apoyar a Ollanta“. Fue la primera vez que escuché sobre la presencia de asesores cariocas en la campaña de Gana Perú.

En efecto, en noviembre estuvo por estos lares Felipe Belisario Wermus, conocido como Luis Favre, argentino – brasilero que era socio de FX Comunicações, empresa de marketing político que mantiene junto a Valdemir Garreta. Favre, como indica Carlos León Moya, no era un desconocido para la izquierda peruana:

Él había desarrollado cierto papel durante la campaña electoral para la Asamblea Constituyente de 1978. Algunos dicen también recordarlo en Lima en el verano de 1980, durante las negociaciones de la izquierda radical para una postulación conjunta de cara a las elecciones generales de ese año.

La llegada de Favre alborotó Gana Perú. De acuerdo con el relato de León Moya, quien iba a ser el consultor externo de Humala era Manuel Monereo, un español cercano a Izquierda Unida y miembro de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales, organización más cercana a los países “bolivarianos”.

Monereo compartía las ideas de varias personas del entorno de Humala de presentar un plan con lenguaje radical y estaba convencido de que el candidato tenía un piso de 20%. Para diciembre, el español estaba de vuelta en Madrid.

La estrategia brasileña

En Post Candidatos, León Moya describe los pasos tomados por los brasileros. En resumen, la estrategia planteada por Favre y Garreta tenía los siguientes pasos:

  • Trabajo más profesional: Para Favre, los estrategas peruanos “hacían más política que campaña”, en alusión a la preocupación en el plan de gobierno y en ideas más radicales. Ellos incorporaron a la campaña investigaciones, lectura y conversaciones frecuentes con los dirigentes de la campaña.
  • Comprobación de la heterogeneidad del electorado peruano: Debía delinearse una estrategia que tuviera en cuenta los diversos públicos electorales en nuestro país.
  • Honestidad es la diferencia: Si Humala no tenía obras que exhibir, al no haber ocupado cargos públicos, había que resaltar una cualidad valorada en los focus: era quien podía hacer frente a la corrupción.
  • No bajar el nivel de la campaña: Ello implicaba no responder con insultos, ni asistir a programas de televisión que no fueran políticos salvo que fuera necesario (en la segunda vuelta esta regla se rompió, en primera vuelta solo hicieron la excepción con Magaly Medina) y machacar propuestas.
  • Convertir las propuestas en marcas: El trabajo de los brasileros era aterrizar un plan extenso, farragoso, con un lenguaje que traería problemas a cosas concretas: Cuna Más, Pensión 65, Beca 18, etc.
  • Deshumalizar al candidato: Si la marca “Humala” era identificada con rigidez y autoritarismo, había que suavizarlo. El candidato pedía que lo llamen Ollanta y que no lo identificaran como militar.
  • Medios: Humala y los candidatos al Congreso pasaron por media training para saber como responder ante periodistas que iban a ser acuiciosos con una candidatura que no les gustaba.
  • Spots: Lo veremos posts más adelante. pues merecen una mención especial.

Las alianzas

Habíamos señalado en un post anterior que la condición que Gana Perú ponía a posibles aliados partidarios era, además de la candidatura de Humala como punto no negociable, que estas agrupaciones tuvieran inscripción válida ante el Jurado Nacional de Elecciones.

El único partido que cumplía con esos requisitos era el Movimiento Nueva Izquierda. Pero el MNI tenía una estrategia propia, con varias opciones. Una era la alianza con el Partido Nacionalista. Otra era reeditar el éxito de la Confluencia de Lima en unión con Fuerza Social. Y otra opción era la del candidato propio. De hecho, según León Moya, ya a finales de octubre tenían algunas conversaciones con Manuel Rodríguez Cuadros, ex canciller en el gobierno de Toledo, para que sea su candidato presidencial.  En las tres variable, el MNI sería el paraguas de todos los grupos de izquierda, al ser el único con inscripción.

Así, en noviembre, el MNI tenía su propia guerra de posiciones con todos. Esperaba una respuesta del nacionalismo, mientras que negociaba en bloque como paraguas de la izquierda con el PNP. No descartaba una postulación con Rodríguez Cuadros pero éste quería una “alianza de izquierda” como plataforma principal de su candidatura. Y al mismo tiempo, formó una alianza con Fonavistas del Perú, grupo político formado a partir del referéndum para la devolución de los fondos de un fondo de vivienda estatal existente entre 1978 y 1996.

Para diciembre las cosas se decantaron. El MNI tuvo una negociación final con el PNP que quedó en nada. Varios son los motivos esgrimidos. De acuerdo con León Moya, los nacionalistas querían tener derecho a veto a los candidatos al Congreso designados por su posible aliado y los zurdos recordaban el maltrato que tuvieron en 2005, cuando Humala los choteó. Otra explicación complementaria, dada por Gustavo Gorriti, es que la gente del MNI calculó que Ollanta no tendría éxito, ya que existía un supuesto “veto” de Alan García a su elección. Al final, se terminaron yendo con Fuerza Social, con la historia ya conocida.

Paralelamente, Humala definió rápidamente sus alianzas regionales. Cuatro movimientos regionales que ganaron las elecciones en sus departamentos: Arequipa, Tradición y Futuro (Arequipa), Perú Libre (Junín), Bloque Popular (Madre de Dios) y Por el Desarrollo Regional (Poura). A ellos se sumaron Todas las Sangres (Apurímac), Mar Callao, APU (Cusco) y Poder Democrático Regional (Puno). Ello implicaría cuotas en la lista parlamentaria.

El lanzamiento

El 17 de diciembre de 2010, Humala lanzó oficialmente su candidatura presidencial. Ese día, presentó a su fórmula presidencial, conformada por la congresista Marisol Espinoza y el abogado Omar Chehade, quien lo había defendido en casos como Madre Mía y era parte de Ciudadanos por el Cambio.

Dos ejes fuertes ocuparon su discurso: lucha contra la corrupción y asegurar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos los peruanos. Eso ya implicaba moderación. Y fue más allá con estas palabras:

Esta semana un ilustre peruano, nuestro Nobel Mario Vargas Llosa, refiriéndose a mi persona dijo ‘viene madurando’. Y es verdad. Han pasado cinco años de reflexión, de viajar por el mundo, de ver proyectos y procesos en desarrollo, y estamos madurando y estamos mejorando y estamos enriqueciendo nuestras propuestas nacionalistas.

Ese día, el ala izquierda de Gana Perú supo que estaba en problemas.

Mediados de 2010. Alejandro Toledo está en una de sus breves estancias en Lima. Ubicado en un salón del Country Club Hotel, el ex presidente, rodeado de su equipo personal de trabajo, va tomando nota de lo que diversos grupos y personalidades le llevan como propuestas o demandas.

Se trata de jornadas intensas de trabajo, en la que la dinámica, en cada cita que dura en promedio 20 minutos, es la siguiente:  Toledo toma notas mientras sus interlocutores de turno le expresan que es lo que  desean. Luego él da un comentario general sobre lo que ha escuchado (insertar movida de cabeza, muletillas, una historia personal y un ajo aquí), los miembros de su equipo hacen algunas preguntas. Foto del recuerdo. Next.

Son en esas reuniones, como en aquellas que sostiene con sus ex ministros, en la que va decidiendo cada uno de sus pasos futuros con miras a lo que  todos intuyen, pero nadie quiere decir aún: Toledo vuelve.

La vida de un ex presidente

El último día de la presidencia de Alejandro Toledo fue un breve resumen de la misma. Fue al Te Deum para escuchar a un iracundo Juan Luis Cipriani renegar por las supuestas cartas falsas al Vaticano y lo que dijo el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación sobre él. Saliendo de la misa y con todos los micros por delante, Toledo le respondió en modo firme al Cardenal.

Fue al Congreso, dio un discurso breve con todas las cifras macroeconómicas positivas que podía exhibir, terminó y descendía de nuevo al plano de la mortalidad entre aplausos…pero con la banda presidencial. Meche Cabanillas lo tuvo que llamar para que la devolviera. Risas en el hemiciclo. Y Toledo se fue sin escuchar el discurso inicial de Alan.

De allí, el ex presidente iniciaría una rutina más o menos establecida. Entre cursos en Stanford, charlas y actividades del Centro Global para el Desarrollo y la Democracia (un grupo de ex presidentes latinoamericanos y ex funcionarios internacionales liderado por él), Toledo venía a Lima, daba 3 a 4 entrevistas a medios importantes, evadía aquellas vinculadas a una posible candidatura presidencial, mandaba chiquitas al gobierno y al fujimorismo y retornaba a San Francisco. Y claro, sostenía reuniones como las relatadas párrafos arriba.

Las otras presencias

Claro está, las apariciones esporádicas no pueden sostener a un pre candidato todo el tiempo. Y por ello existían otros actores que complementaban lo que hacía Toledo en sus mini giras.

El principal era Carlos Bruce. De los dos parlamentarios electos por Perú Posible para el periodo 2006 – 2011 (el otro era David Waisman) hacía tal chamba mediática que parecía que Toledo tuviera una bancada de 10. Sobre todo en los dos primeros años, que estuvo bastante atento a los escándalos de corrupción del gobierno. Su piñata preferida era Hernán Garrido Lecca. Y ello le valió hasta denuncias con seudónimo en La Razón. Además, “Techito” durante estos años tuvo empresas exitosas en el rubro gastronómico y de entretenimiento y comenzó  a presentar iniciativas a favor de la comunidad LGTB peruana.

Otros miembros de Perú Posible requeridos por los medios eran Carlos Ferrero y Juan Sheput. Este último, además, incursionó con éxito en las redes sociales, a través de su blog Mate Pastor.

Precisamente, hablando de redes sociales, en 2007 Marco Sifuentes detectó por lo menos 7 blogs vinculados, nombres más, nombres menos, con Perú Posible. Varios de ellos, sobre todo Pepitas Punto Com, cobraron notoriedad tanto por sus comentarios como por la cantidad de datos y trascendidos que contaban.

“Alan me quiere bajaaaaaaaaaar”

Fue en esa época que comenzó (mejor dicho, continuó) la obsesión recíproca entre Alan y Toledo. Recuerden que Toledo es el único que le ha ganado una elección al líder aprista. Y que en la chakana no quieren mucho al dos veces mandatario.

Mucho de ese “cariño” se explica en dos hechos. El primero, el nombramiento de un procurador especial para investigar los anticuchos del gobierno de Toledo. Pero el tiro le salió por la culata: el procurador Gino Ríos Patio terminó con varias acusaciones encima y tuvieron que sacarlo del cargo. Al final, ninguna acusación contra Toledo procedió, ni en el Poder Judicial ni en el Congreso de la República.

El segundo fue una extraña denuncia por violación que hizo el congresista Gustavo Espinoza. La denuncia se cayó por sí sola, debido a la falta de evidencias. Resulta curioso que los medios que hayan aplaudido más a Alan fueron los que levantaron más el tema y que Espinoza haya terminado en un tono de cumpleaños de Agustín Mantilla. La denuncia intentó colgarse de la imagen caricaturesca del Toledo frívolo (inserte imitación de Carlos Álvarez aquí) sin éxito.

De allí que esta famosa frase de Alan, en retrospectiva, no haya tenido como único destinatario a Ollanta Humala:

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Y tal vez ese haya  sido otro aliciente para que Alejandro Toledo se lance a la piscina.

(Foto: PUCP)

enero 15, 2012 | En: Sin categoría

Yoshiyama en campaña

Domingo 21 de noviembre de 2010. Diario 16  publica una portada bomba: Jaime Yoshiyama comenzaba a ser el hombre que cortaba el jamón dentro del fujimorismo. Y el apartado era nada menos que Santiago Fujimori, el hermano del líder del partido.

El Chino está en Santiago

Este fue el lema utilizado por Santiago Fujimori para su campaña electoral en 2006, mientras que la suerte de la extradición de su hermano Alberto se decidía en Japón.

Era el reentré de Santiago a la política, luego de una década fuera de ella. En los primeros años del fujimorato, de acuerdo con el libro de Sally Bowen “El Expediente Fujimori”, tuvo varias funciones: supervisión de la inversión extranjera, coordinación de las visitas al exterior y algunos temas legales (es abogado con estudios de postgrado en Japón).

Otra función crucial fue la selección de ministros y funcionarios claves. Dos de los personajes importantes de la década de 1990, Víctor Joy Way (preso años después por temas tributarios) y Martha Chávez, fueron reclutados por él.

En abril de 1996, junto con el Presidente del Consejo de Ministros Dante Córdova, Santiago sería echado del entorno de Palacio de Gobierno. En ese entonces, Caretas indicaba lo siguiente:

ESTA semana, según sus amigos, Santiago Fujimori Fujimori comentó irónicamente:
“Ahora espero que la gente piense que Santiago Fujimori nunca existió, que fue una operación sicosocial”.
Esa punta de humor, tan desconocida como sus otras características personales por el común de los peruanos, alude al otro personaje invisible del régimen, el “asesor” del SIN, Vladimiro Montesinos.
La pulla es indirecta pero manifiesta y seguramente merecida.
Es que Santiago parece haber sido víctima de una intriga que tiene como telón de fondo la baja de la popularidad del Presidente.
Este, debidamente estimulado, cree haber encontrado responsables entre quienes propiciaban una actitud menos autoritaria por parte de su gobierno.

El apellido y el buen recuerdo que para los fujimoristas (y varios no fujimoristas) tenían de él le valieron una curul.

Un nisei de Huancayo

Jaime Yoshiyama fue reclutado en 1990 por Víctor Aritomi (cuñado de Fujimori, embajador en Japón entre 1991 y 2000 y prófugo de la justicia desde la caída del fujimorato) para dirigir Electrolima, la entonces empresa estatal de distribución de electricidad en Lima. Posteriormente, Fujimori le confió dos ministerios: Transportes y Comunicaciones y Energía y Minas. Aritomi y Yoshiyama provenían del mismo lugar: Huancayo, capital de la región Junín.

Si Santiago era el hombre en las sombras, Yoshiyama era el típico técnico todo terreno. Aquel que se quedó luego del golpe del 5 de abril de 1992, que se sentía cómodo con el supuesto estilo “austero” de Fujimori y que luego pasaría a la primera fila al encabezar la lista fujimorista para el Congreso Constituyente Democrático, entidad que luego presidió durante los 2 años de funcionamiento que tuvo.

Todo ello le valía un perfil de “delfín” de Fujimori que se confirmaba con su postulación a la alcaldía de Lima en 1995.   Una campaña en la que contó “con todo el apoyo” de Palacio de Gobierno, frente a Alberto Andrade, y que terminó en derrota. Un desastre coronado con una performance en el debate de 1995 que muestra lo que no se debe hacer en estos casos. Ello a pesar que Daniel Borobio y Vladimiro Montesinos asesoraron su candidatura.

Luego de la derrota, Fujimori le dio un premio consuelo: el Ministerio de la Presidencia. Una entidad resucitada (se creó con Alan) para que que le quite obras y figuración a Alberto Andrade. Pero en septiembre de 1996, salió del gobierno. Caretas contó cuales fueron las versiones al respecto:

Yoshiyama sale con la imagen de víctima por haber sostenido posiciones razonables tanto en el caso Montesinos como en el haber tratado de evitar hostilidades contra el alcalde Alberto Andrade. En cualquiera de estos casos, el intemperante parecería ser el Presidente.

Pero los círculos fujimoristas y otros analistas sostienen que. al igual que con Santiago, el responsable de su salida fue Montesinos.

Dos perfiles distintos colisionan

Luego de su salida del gobierno, ambos personajes pasaron a la actividad privada, en forma discreta. Ello cambió en 2006 para Santiago. Dentro de la bancada de los 13, tenía una función definida: el perfil técnico y político pasaba por sus manos y las de Rolando Souza. Ellos, en la práctica, eran los líderes del Grupo Parlamentario Fujimorista. En el Congreso, Santiago presidió una comisión para depurar leyes antiguas  y caducas. Un trabajo de simplificación administrativa que empataba con su personalidad.

Yoshiyama volvió a la vida pública en 2010. La CADE electoral fue el escenario de su reentrée liderando el equipo técnico de Keiko Fujimori. Y es una semana después que se produjo la disputa que sacó a Santiago de su rol estelar. De hecho, terminó postulando en Lima Provincias para su reelección parlamentaria, que no obtuvo.

Quizás un hecho ocurrido en 1995 y rescatado por Yuzuke Murakami y Rodrigo Barrenechea para Anti Candidatos termine de explicar esta disputa. Fujimori le encargó a Yoshiyama la elaboración de la lista parlamentaria y escogió básicamente a perfiles técnicos y limeños. Santiago repensó la lista e incluyó a líderes y caciques locales, lo que permitió una mejor performance en la elección al Congreso de aquel año. Pero si en 1995 Alberto respaldó a Santiago, en 2010 Keiko dependía de Yoshiyama.

No sería la última salida del entorno de Keiko Fujimori. En buena parte, el apartamiento de Absalón Vásquez y la renuncia de Renzo Reggiardo tuvieron como fuente la influencia creciente del ex delfín en la heredera. Y aún habría más.

enero 11, 2012 | En: Sin categoría

Castañeda y la CADE

Expectativa. A mediados de noviembre de 2010, eso era lo que el público de la CADE tenía frente a lo que sería la participación de Luis Castañeda Lossio. El motivo era doble. De un lado, en aquel momento, el ex alcalde de Lima era líder en todas las encuestas de opinión. De otro lado, existía curiosidad por escuchar a una persona cuyos detractores llamaban “mudo” y cuyas ideas sobre el país no eran conocidas.

Pero la presentación no fue lo que Castañeda ni el público esperaban. ¿Qué ocurrió?

El equipo técnico que sí estaba

Curiosamente, ese mismo día, Castañeda presentó a su equipo técnico y que no pintaba nada mal. De hecho, se parecía a un viejo partido pequeño de los años 80s.

El SODE (Solidaridad y Democracia) fue un partido pequeño, de corriente socialdemócrata, en el que intervinieron varios economistas y políticos de perfil tecnocrático. Sus figuras más conocidas fueron Manuel Moreyra Loredo (presidente del Banco Central de Reserva en su momento), Javier Silva Ruete (ex ministro de Economía en varios momentos) y Aurelio Loret de Mola (quien fue titular de Defensa en el gobierno de Toledo). En un inicio, también estuvo Carlos Ferrero en este grupo.

En 1985, este grupo apoyó la candidatura presidencial de Alan García y obtuvieron unos pocos escaños en el Congreso de la República. Cuando en 1987, AGP intentó estatizar la banca, el SODE rompió con el aprismo y pasaron a apoyar a Mario Vargas Llosa. Aunque fue un socio menor del FREDEMO, esta agrupación aportó al jefe de plan económico, el economista Raúl Salazar. Luego del golpe de 1992, que rechazaron sus miembros, el SODE entró en invernadero hasta disolverse.

Paralelamente, Moreyra Loredo fundó Macroconsult, una empresa de consultoría en temas económicos. Entre sus socios estaban Salazar (ex FREDEMO), Alonso PolarDrago Kisic. Luego de la muerte de Moreyra y ya con la autocracia fujimorista fuera del poder, Kisic fue invitado a participar en Unidad Nacional, como segundo vicepresidente de la plancha electoral.

Luego de la derrota, Kisic formó la Coordinadora Nacional de Independientes, agrupación que conformó con varios de sus socios en Macroconsult y otros independientes dentro de UN. En el 2004, rompieron con la alianza, en medio de disputas con sus ex socios. La CNI luego se adhirió al Frente de Centro encabezado por Valentín Paniagua en 2006, no obtuvieron curul para sus parlamentarios y luego optaron por un camino propio.

En el último tiempo, se cambiaron de nombre a Todos por el Perú y, en un inicio apoyaron a PPK, pero luego optaron por irse con Luis Castañeda Lossio. ¿El motivo? Según cuenta Carlos Meléndez en los libros Anti Candidatos y Post Candidatos, PPK tenía varias exigencias que TPP no podía cumplir y, además, los miembros de la pequeña agrupación temían no tener peso en la toma de decisiones técnicas.

¿Qué le aportan los Macroconsult boys a Castañeda? Pues de algo que carecía a gritos: cuadros técnicos que le permitan transmitir seriedad en la parte económica y que le permitan armar un plan de gobierno y propuestas relativamente atractivas para ello. Además, como indica Meléndez, había, en el papel, razones para el matrimonio perfecto. De parte de Castañeda, el candidato requería lo que se indica líneas arriba. De parte de Macroconsult, había la posibilidad de aplicar políticas en las que creían, sin nadie que les pusiera cortapisas.

El problema es que, como se demostraría meses más tarde, ello no sería así.

“Mis obras hablan”

Si el equipo no fallaba, todo iría bien. El problema es que quien falló fue el candidato. Aquí una recopilación de frases célebres de su ponencia, vía La Mula y El Comercio:

“Yo no soy un hombre de palabras, me dicen el mudo, soy de obras”

(Sobre seguridad): “Tenemos que evitar que los pequeños tengan sentimientos de revancha y odio, que no tengan nada que agradecerle al sistema. Tiene que haber un sistema completo de prevención, persecución, y sanción del delito a través de la PNP, el Poder Judicial, y el Ministerio Público”.

“Somos provocadores”

“Me he comprado una lorita, a ella le doy las palabras. Yo me quedo haciendo obras”

Y para rematar la faena, Castañeda se quitó de la conferencia de prensa post presentación en forma abrupta, con las siguientes palabras: “No puedo esperar más, estoy perdiendo el tiempo”

En realidad, ese día Castañeda acentuó un estilo de campaña basado en su forma de gobernar: no hablo mucho, no doy un discurso claro, lo que he hecho (en Lima) hablará por mí. Y es que el ex alcalde, entonces líder en las encuestas, pensaba que su estilo de pocas  palabras y mucha acción le garantizaría el apoyo en los sectores C y D, en forma suficiente para pasar a una segunda vuelta y ganar la elección.

Pero, como veremos, la recordación de las obras no es suficiente, por lo menos en una elección presidencial en el Perú.

26 de octubre de 2010. Por tercera vez consecutiva, Lourdes Flores Nano tuvo que aceptar una derrota más en su carrera política. La tercera consecutiva. Esta vez ya no en la competencia municipal, sino en la contienda municipal.

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Y era distinta, porque, a la postre, esta sería, por ahora, su última campaña electoral.

El “Manual Lourdes Flores” para perder elecciones

Existen algunos elementos comunes en las derrotas electorales de Lourdes Flores Nano en 2001 y 2006. En una entrevista en la que anunció su retiro “por diez años” del primer plano de la política, Flores Nano indicó: “Me he mostrado como soy y no lo logré, entonces el problema soy yo“.  Esta frase no deja de ser cierta, pues muchos de los errores de esas campañas electorales son atribuibles enteramente a sus errores.

Una primera decisión siempre discutible fue la de su plancha presidencial. En el año 2001, cuando su candidatura era la más nítida defensora de la continuidad del modelo de economía de mercado, Flores llevó como segundo vicepresidente de su fórmula presidencial a José Luis Risco, dirigente sindical de Construcción Civil y comunista confeso. En las elecciones de 2006, la candidata cometió un error similar. En momentos en que desmarcarse del perfil de representante de la derecha era lo que le convenía, Lourdes tuvo como primer vicepresidente a Arturo Woodman, funcionario del grupo Romero, uno de los conglomerados económicos más importantes del país, lo que reforzó el sanbenito que le puso Alan García de “candidata de los ricos”.

Un segundo error fue no tener una idea fuerza que sedujera a los electores. Por el contrario, como mencionó el periodista Pedro Salinas en una columna escrita durante la campaña electoral de 2006, Lourdes aplicaba al pie de la letra esta regla: “(…) hay que tener la sofisticada habilidad de no colocar una sola idea fuerza en el electorado. Esto es muy importante. En su lugar, hay que pararse como Marilyn Monroe sobre la rejilla del metro y divulgar muchas, muchísimas ideas, todas las que se pueda, ininteligibles en lo posible, como para que el votante no retenga ni una”.  (SALINAS, Pedro, “El Manual”, en: Humaladas, Lima, Jaime Campodónico Editor, 2006, p. 110.). Y eso le pasó a Lourdes Flores en ambas campañas electorales, a diferencia de sus rivales.

Un tercer error fue confiar en el endose de sus aliados, sobre todo en 2006. En dicha contienda renovó su alianza con Solidaridad Nacional, asumiendo que la aprobadora aprobación a favor de Luis Castañeda Lossio le ayudaría a ganar la elección. Error doble de cálculo: en el Perú el endoso de votos es una capacidad extinguida y, además, la fuerza de Solidaridad Nacional se encontraba en una plaza ya ganada por Flores Nano.

Pero también existieron elementos distintivos. Existe relativo consenso sobre el factor decisivo que le quitó la victoria a Lourdes Flores en 2001: unas declaraciones de su padre, César Flores Cossío, recientemente fallecido, calificando como “auquénido de Harvard” al rival de su hija, Alejandro Toledo, quien a la postre se haría con el triunfo.  Dichas declaraciones racistas fueron el punto culminante de un enfrentamiento entre Flores y Toledo que permitó que Alan García pudiera pasar a la segunda vuelta electoral.

En el 2006, a primera vista, parecía no existir un factor preponderante, sino un cúmulo de varias situaciones. Pero una crónica de Pedro Tenorio para Perú 21 contó los entretelones sobre las peleas entre los asesores de la campaña electoral, que, en medio de la profesionalización de su manejo, ciertamente resultó decisivo. Similar versión fue confirmada por Giancarlo Carranza para el libro “Yo Presidente“.

Si Lourdes quería una nueva postulación a la Presidencia de la República, optar por la alcaldía de Lima era un error. Si quería ganar una elección para una carrera más idónea en el 2016, demostrar una eficiente gestión, aunque fuera en un ámbito municipal, era lo que debía hacer. Pero ese cálculo, que algunos compartían en el PPC, fue acompañado de otros factores que precipitaron la decisión.

Una candidatura inesperada

¿Por qué Lourdes Flores, una figura presidenciable, terminó compitiendo por la alcaldía de Lima? Existieron varias situaciones que conjugaron en dicha decisión.

Para comenzar, el “candidato natural” del Partido Popular Cristiano, el alcalde del distrito limeño de San Miguel, Salvador Heresi, declinó postular.  Si bien Heresi tenía gran carisma y proyección, en 2009 había salido una denuncia en su contra por un supuesto desbalance patrimonial. Si bien, al final, Heresi salió bien librado de la acusación, también supo (y esto lo mencionan varias fuentes periodísticas) que este intento de bajarle la llanta venía desde dentro de su propia agrupación. Eso lo desanimo de postular.

Al mismo tiempo, rota la alianza entre el PPC y Solidaridad Nacional y con el anuncio de Luis Castañeda Lossio sobre su no postulación a una segunda reelección para la alcaldía de Lima, los alcaldes distritales que habían salido elegidos gracias a Unidad Nacional estaban desesperados tocando la puerta del PPC para ver si habría un candidato que fuera la locomotora para su reelección.

Según cuenta un reportaje de Ricardo Uceda para la revista Poder, Heresi comunicó a Lourdes la decisión de no postular a la alcaldía en una cena en la casa de Gabriela Chávez, ocurrida en enero de 2010. Chávez era la asesora de imagen de Heresi, de varios parlamentarios electos de Unidad Nacional y también de Alexander Kouri, quien quería un puesto mayor luego de dos periodos en el Gobierno Regional del Callao.  De acuerdo con Uceda, Flores Nano le pidió a Chávez que sondeara a Kouri para que fuera el candidato del PPC.

En el mismo reportaje, se cuenta cómo dentro del PPC no todos estaban de acuerdo con la idea de Kouri como candidato de sus filas. De hecho, el grupo dentro del partido que impulsó las denuncias contra Heresi consideraba que, en realidad, él sería el “caballo de Troya” para que Kouri, expulsado del PPC en 1996, regresara a su vieja casa. Pero también existía quien tenía otro cálculo: Carlos Chipoco, miembro del partido desde la década de 1990 (luego de varios años de militar en la izquierda), sostuvo que la candidata debería ser Flores Nano, debido a que el espacio del centro a la derecha se disputaría, por lo menos, entre tres candidatos: Castañeda Lossio, Keiko Fujimori y el ex presidente Alejandro Toledo.

Esta situación produjo discusiones internas en el PPC. El veto era claro: para la mayoría en el partido, Kouri tenía demasiadas “discrepancias morales” con ellos como para regresar. El veto fue enunciado por Lourdes Flores Nano.

Ello precipitó dos cuestiones. Que los alcaldes de Unidad Nacional que, desesperados ante las indecisiones en el PPC, ya coqueteaban abiertamente con Kouri se fueran con él. Y que renunciara al partido Salvador Heresi, tanto por el clima de indecisiones, como por el enfrentamiento que tuvo con el congresista Javier Bedoya de Vivanco, quien adelantó que el alcalde de San Miguel se iría con Kouri. Cosa que finalmente ocurrió.

Durante 3 semanas, Lourdes le dio vueltas a la idea de competir por la alcaldía de Lima. Cavilaciones que tuvieron su clímax pregunta lanzada al aire en su cuenta Facebook: “Se está especulando sobre la posibilidad de que postule a la alcaldía de Lima. ¿Ustedes qué piensan?”.

Recién el 20 de febrero, Flores Nano arrancaría su campaña municipal.

Susana Villarán de la Puente había tenido, hasta el 2000, una trayectoria vinculada a la defensa de los derechos humanos y al sector más progresista de la Iglesia Católica. En la década de 1990, Villarán fue secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, el gremio que agrupa a la mayor parte de organizaciones de defensa de derechos fundamentales y que fue un actor importante para la recuperación de la democracia.

Caído el gobierno de Fujimori, Villarán fue convocada al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social por Valentín Paniagua y Javier Pérez de Cuellar. Su gestión buscó limpiar la imagen de un ministerio que había sido cooptado por el fujimorismo para usar sus programas sociales. Posteriormente, en el gobierno de Toledo, fue Defensora de la Policía, cargo creado por la gestión de Fernando Rospigliosi para atender las denuncias sobre posibles abusos dentro de la entidad policial.

Paralelamente, Villarán militaba en el Partido por la Democracia Social (PDS). Esta agrupación pequeña congregaba a jóvenes técnicos como Miguel Prialé, Gustavo Guerra – García y Eduardo Zegarra, junto a cincuentones como Francisco Sagasti, Jaime Quijandría, Luis Giulfo, entre otros. Varios de ellos participarían como técnicos en el gobierno de Alejandro Toledo, a título personal.

En 2006, el PDS decidió postular a las elecciones generales, aliados con el Partido Humanista de Yehude Simon. Villarán fue la candidata presidencial y si bien tuvo las simpatías de algunos periodistas y universitarios, su votación fue bastante baja: no llegó al 1%. Luego de ese fracaso, en 2007, el PDS se integró con tres movimientos regionales que habían ganado las elecciones en sus respectivos departamentos  - Conredes (Junín), Nueva Amazonía (San Martín) y Fuerza Social (Cajamarca) – para formar el Partido Descentralista Fuerza Social.

En el 2009, Fuerza Social tomó algunas decisiones con miras a las elecciones regionales y municipales del siguiente año. La principal: Susana Villarán sería la candidata a la alcaldía de Lima. Sabían que Humala no presentaría candidato en Lima (luego lo quisieron intentar, con Aida “Mocha” García Naranjo, pero ella declinó) y podrían tentar un espacio interesante.

En los primeros meses de 2010, se formó la Confluencia por Lima. La integraban, junto a Fuerza Social, el Movimiento Nueva Izquierda (que era el único que, hasta mayo de 2010, tenía inscripción electoral), el movimiento Lima Para Todos (que agrupaba a miembros de organizaciones políticas y gremios vinculados a la izquierda) y Tierra y Libertad, el partido naciente del padre Marco Arana.

La Confluencia nació por necesidad. Además de  la cercanía en algunos temas, Fuerza Social apostaba por estas alianzas por una razón central: la experiencia en trabajo de campo y de bases de sus aliados. FS no tenía operadores para ello, pero sí tenía claro el aporte técnico de sus cuadros con experiencia tecnocrática en el Estado. Para suerte de Villarán, su partido obtuvo la inscripción y ello le permitiría ser el centro de la campaña.

Para mayo, las máximas aspiraciones eran llegar al 10% en Lima, un auténtico logro en una plaza difícil en una ciudad políticamente conservadora. Pero, en agosto, gracias a la campaña, al desgaste de los dos líderes y a la salida final de Kouri, se les apareció la Virgen.

Y no desaprovecharían la oportunidad, a pesar de todo. Incluso de sus errores.

Terminada la campaña electoral de 2006, Ollanta Humala optó por el repliegue hacia la izquierda. Luego que su bancada se partiera en dos (la Unión Por el Perú se fue a coquetear con el APRA) y que su ex vicepresidente Torres Caro optara por irse, el ex candidato quedó con varios nuevos elementos: el Partido Nacionalista Peruano (PNP) había conseguido su inscripción, Salomón Lerner Ghitis se había afiatado con el nexo con los empresarios y alrededor suyo tenía a varios grupos de izquierda que decidieron apoyarlo luego de la segunda vuelta viendo que podían hacer en conjunto.

Recordemos que en 2006 la izquierda sacó sus votaciones más bajas de la historia. Los tres candidatos zurdos, Susana Villarán, Javier Diez Canseco y Alberto Moreno, no llegaron, cada uno de ellos, al 1% de la votación. De ellos, los dos últimos decidieron optar por Humala en segunda vuelta, mientras que Villarán votó viciado y decidió seguir construyendo una plataforma política más cercana al centro. Mientras que grupos off partidos como la CGTP, el Comité Malpica y distintos colectivos y agrupaciones zurdas optaban por Humala como opción.

A ellos sumemos a quien, por aquellos años, sería el vocero de Humala: Carlos Tapia. Ex miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, a quien toda la comunidad de derechos humanos le dio la espalda cuando decidió apoyar a  un candidato que tenía, en ese momento, una seria acusación por presuntas ejecuciones extrajudiciales ocurridas en Madre Mía en 1992.

¿Que vino después?

Todas las marchas todas, todas las coordinadoras todas

La foto más común de Ollanta Humala en los años de Alan es la que vemos arriba. Encabezando alguna protesta social (en Lima), rodeado de gente de izquierda, mencionando cada vez menos a Chávez, pero cada vez más seguido por la zurda local más radical o aquella que estaba a caballo entre el aggiornamiento y utopías como las siguientes:

“ Algo nuevo está naciendo: una gran unidad de fuerzas por el cambio. Viene la Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú, convocada para noviembre. Viene el esfuerzo de construir un gran tejido de organizaciones sociales, regionales y políticas, capaz de construir, articular y representar una propuesta de nuevo Perú, de nuevo rumbo para el país: un país dueño de su propio destino, en control de sus recursos naturales y sus servicios fundamentales, con capacidad de transferir una importante parte de la renta que hoy genera la explotación de nuestros recursos naturales agotables para promover un desarrollo sostenible, al servicio del bienestar de las mayorías. Viene el esfuerzo de forjar una representación amplia y consistente de esa alternativa, que sume a todos los que quieren y batallan por el cambio, por un Perú soberano y descentralista, con justicia social. Un nuevo rumbo se está abriendo paso”.
(Javier Diez Canseco, julio de 2008)

Y mientras el gobierno de Alan (y sus periodistas amigos) buscaban conspiraciones zurdas que llegaban a involucrar a poetas y que luego descubriríamos alentadas por los chuponeadores de Business Track, las plataformas de izquierda con Humala pasaban por una serie de espacios, coordinadoras, encuentros y demás, distintos a los que imaginaban los conservadores aconchavados en el gobierno del “cambio responsable”.

En base a lo descrito por Carlos León Moya en el libro Anti Candidatos y para Dedo Medio, podemos establecer una cronología de los coqueteos (y también de los desencuentros, porque no faltaron los disidentes) entre la izquierda y Humala entre 2007 y 2010:

2007: Formación de la Coordinadora Política Social. La integraban el PNP, el Partido Socialista, el Partido Comunista Peruano y el Movimiento Nueva Izquierda, así como gremios como la CGTP, la Confederación Nacional Agraria, etc. Básicamente se formó para coordinar el paro de turno contra Alan y para que la izquierda tenga un espacio institucional de encuentros con el PNP. Duró hasta 2010.

2008: Cumbre de los Pueblos. Celebrada en forma paralela a la Cumbre entre países de América Latina y la Unión Europea. Si bien varios de los grupos de la Coordinadora Política Social participaron allí, quien cobró mayor protagonismo fue la Confederación Nacional de Pueblos Afectados por la Minería (CONACAMI) y su presidente, Miguel Palacín, que estaban más a la izquierda que el propio Humala. Palacín quiso juntar firmas para un partido político, sin éxito.

2009: El PNP, a través de Carlos Tapia, le comunica a los otros miembros de  la CPS que la política de alianzas tenía dos condiciones: acercamiento a su programa y que el candidato fuera Ollanta Humala. Anteriormente, Tapia les había dicho que el partido prefería que cada agrupación consiguiera su propia inscripción para poder negociar.

2009: Se forma Tierra y Libertad, agrupación liderada por el sacerdote Marco Arana, quien se hizo conocido por acompañar varias de las protestas contra la empresa minera Yanacocha en Cajamarca. En septiembre de ese año, varios miembros del Partido Socialista deciden dejar dicha agrupación para pasar a Tierra y Libertad. ¿Motivo central? Consideraban que Humala no era el “candidato natural” de la izquierda. Y Arana colaboraba con esa imagen al cuestionar al lider del PNP como autoritario.

Octubre 2009: Humala viaja a entrevistarse con Mauricio Funes, presidente de El Salvador y líder del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Humala habla allí por primera vez de fortalecer las relaciones con Brasil. Funes había sido asesorado por Joao Santana, publicista brasilero que se encargó de la campaña de Lula para su reelección en 2006.

Enero 2010: Se forma oficialmente Ciudadanos por el Cambio, grupo de intelectuales y profesionales de izquierda que apoyaban la candidatura presidencial de Ollanta Humala. Varias de las personas que integraban este colectivo eran ya cercanos a OH, como Lerner Ghitis, Tapia, Sinesio López, Edmundo Murrugarra, Isabel Coral, Félix Jiménez, Raúl Wiener, Alberto Adrianzén, Nicolás Lynch, Manuel Dammert, Omar Chehade (abogado de la familia Humala – Heredia) entre otros.  Algunos de ellos conformaron el grupo de análisis Otra Mirada. Y varios de los miembros de CxC se enfrascaron en un debate con politólogos y analistas en momentos en que sacaban publicaciones para justificar su apoyo a Humala y su desencanto con las reformas emprendidas durante el gobierno de Toledo.

A este grupo se le encargaría hacer el plan de gobierno y, desde el vamos, tenían varias cuestiones claras: crítica al “modelo económico neoliberal”, cambio de Constitución a través de una Asamblea Constituyente, afianzamiento de la descentralización y revisión de tratados de libre comercio “que se opongan al ejercicio de nuestra voluntad soberana”. Cualquier parecido con “La Gran Transformación” no es mera coincidencia.

Mayo 2010: El Movimiento Nueva Izquierda obtiene su inscripción electoral. Ello le permite tener un juego propio: conformó “la Confluencia” junto a Fuerza Social y otros grupos de izquierda que terminó ganando la alcaldía de Lima y quería negociar en otros términos su vinculación con el PNP.  Este capítulo lo veremos en detalle más adelante.

Octubre 2010: El PNP obtiene, como único triunfo fuerte en las elecciones regionales, la presidencia regional de Cusco. Es la primera elección que participa como Gana Perú.

Noviembre de 2010 fue un mes clave para todo lo que vendría después. Y, por ello, merece un post aparte.